(1808-1816) Abascal y la reacción realista Durante el periodo de crisis de la monarquía española y de la formación de las juntas de gobierno en América, el Virreinato del Perú estuvo gobernado por José Fernando de Abascal. Las prioridades del gobierno de Abascal fue fortalecer el poderío bélico del virreinato. Con la finalidad de mantener a raya a las expediciones provenientes del sur, Abascal incorporó provisionalmente las provincias de Charcas y de Córdoba del Tucumán, pertenecientes al otrora Virreinato del Río de la Plata, Todas esta medidas solo retrasaron la independencia de Sudamérica. En Lima se encontraba el ejército realista, y las medidas represivas del virrey Abascal desanimaba a los pocos patriotas que existían en la capital. Esto no impidió que se desarrollaran conspiraciones y rebeliones separatistas, sobre todo en el sur del país. Las conspiraciones se originaron en las tertulias organizadas por algunos intelectuales: Hipólito Unánue, José de la Riva Agüero y Toribio Rodríguez de Mendoza, estas conspiraciones no llegaron a conformar un movimiento criollo separatista que amenazara seriamente al poder colonial. El único movimiento separatista concreto fue el que dirigieron los hermanos Mateo y Remigio Silva en 1809. Al conocerse la crisis, ese descontento devino en rebeliones armadas que fueron severamente reprimidas por Abascal. -En Huánuco, Juan José Crespo y Castillo en 1812, levantamiento que contó con el apoyo de criollos, mestizos y un gran número de indígenas. La gran rebelión del Cusco (1814-1815) Liderado por los hermanos José, Vicente y Mariano Angulo y por Mateo Pumacahua. Se inició en agosto de 1814 con la captura de los oidores de la Audiencia del Cusco y la proclamación de la Junta de Gobierno de las Provincias Unidas del Sur, esta rebelión es considerada la segunda gran rebelión del Cusco. -En Arequipa, liderada por Mateo Pumacahua y Vicente Angulo, tras una victoria en Apacheta, fueron derrotados en Umachiri.

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